En mi último post escribía sobre lo importante que es para las marcas y para las personas cuidar su reputación online. Incidía especialmente en aspectos teóricos que debían ser tenidos en cuenta, aunque nada mejor que explicar casos reales para comprenderlo mejor.
Harto de Carrefour es un blog que lleva funcionando desde 2009 y que tiene como objetivo principal denunciar errores y malas acciones que comete esta cadena de supermercados y que afectan a sus clientes y consumidores.
Dejando a un lado si la persona que administra esta página tiene o no una especial animadversión hacia Carrefour, me he decidido a escribir sobre este tema porque considero que es un buen ejemplo del daño que se puede hacer a la imagen de una marca utilizando el Social Media.
En el blog aparecen artículos del autor y de seguidores que critican fallos del supermercado en el etiquetado de los productos, en los precios que aparecen en los folletos publicitarios o en la publicidad que se emite en televisión, como la última campaña en la que el grupo francés afirma no vender atún rojo por ser una especie en peligro de extinción.
Hasta la fecha ha registrado más de 184.000 visitas y tiene 72 seguidores, quiénes supongo que de una manera u otro aportarán contenido en forma de post o comentarios.

Carrefour, conocedor de este blog, no ha llevado a cabo hasta el momento ninguna acción especial para contrarrestar las opiniones que aparecen en la bitácora. ¿El motivo? Si ponemos la palabra Carrefour en Google no aparece ninguna mención al blog en sus tres primeras páginas, por lo que han decidido tenerlo controlado pero sin darle una excesiva importancia que podría hacer que esta página fuera más popular de lo que es actualmente.
El grupo francés de supermercados está atento a lo que ocurre en la red, y en apariencia controla y monitoriza lo que se habla de ella. Pero, ¿cuántas empresas no se están preocupando en estos momentos de su reputación online? Y lo que es peor, ¿cuántas no tienen intención de hacerlo?






